Cada vez que abrimos una llave, nos bañamos o descargamos el sanitario, una infraestructura que permanece oculta bajo las calles comienza a trabajar silenciosamente. Se trata del sistema de alcantarillado, una red que funciona las 24 horas del día para transportar las aguas residuales y proteger la salud, el ambiente y la calidad de vida de todos.
Aunque EPM realiza permanentemente labores de mantenimiento, el buen funcionamiento de esta infraestructura también depende de los hábitos que tenemos en casa. Muchos de los problemas que afectan la red comienzan cuando arrojamos por el sanitario o los desagües residuos que no deberían llegar allí.