Impacto de los fenómenos climáticos
| Cada vez los fenómenos climáticos serán más extremos y frecuentes. Sin la adaptación al cambio climático y la adecuación de la infraestructura energética, la transición puede fallar; es por eso que deben analizarse los riesgos climáticos sobre los embalses, las redes, las subestaciones, al igual que incorporar estrategias de resiliencia energética y la evaluación del riesgo físico para infraestructura debida a inundaciones, crecientes y vientos extremos.
En Colombia, la continuidad y confiabilidad del servicio de suministro de energía eléctrica está fuertemente condicionada por la hidrología. Eventos tales como el fenómeno de El Niño, incrementan el estrés sobre el sistema eléctrico (menores aportes hídricos y mayor uso térmico), elevando costos y riesgos operativos. Por ello, una transición responsable implica adoptar estrategias que permitan una planeación que contemple estos escenarios climáticos adversos y que permita superarlos sin afectación del servicio.
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EPM y su apuesta a la descarbonización
| EPM ha contribuido históricamente a la transición energética en Colombia, aportando a la descarbonización con la puesta en operación de grandes centrales hidroeléctricas que le inyectan energía renovable y limpia al sistema. En 1962 entró en operación Guadalupe III, en 1964 Troneras, en 1971 Guatapé, en 1983 Playas, en 1985 Guadalupe IV, en 1993 Tasajera, en el 2001 Porce II, en el 2011 Porce III, en el 2022 las primeras dos turbinas y a finales del 2023 las turbinas 3 y 4 de Hidroituango.
Así mismo, la universalización del servicio de energía ha sido un gran esfuerzo para cambiar la realidad de miles de familias que, aún en el siglo XXI, cocinaban con leña y que ven con la llegada de las empresas de energía a sus territorios la oportunidad de acceder al servicio de energía eléctrica que, en Colombia, es en su mayoría limpia y renovable.
Con la operación de estos proyectos hidroeléctricos se aporta a la sostenibilidad ambiental de los territorios, mediante la conservación de bosques que actúan como sumideros de carbono y la gestión en las cuencas aportantes para la protección del recurso hídrico.
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Energías renovables no convencionales en el Grupo EPM
| EPM, casa matriz del Grupo EPM, ha sido pionera en Colombia en la construcción de proyectos de energía renovables no convencionales. En el año 2003 puso en operación el parque eólico Jepirachi en la Guajira, que llegó al fin de su vida útil en el año 2023. Fueron 20 años de experiencia y conocimiento acumulado que le han servido al país para reconocer el camino de la fuerza del viento como una alternativa energética para su desarrollo sostenible. Tras el cierre del histórico primer parque eólico en Colombia, en el Grupo EPM se busca que sus futuros proyectos eólicos se desarrollen bajo modelos de integración social y técnica, capitalizando las lecciones aprendidas durante la operación del parque eólico Jepirachi.
Con la central Hidroituango, el proyecto de generación de energía más grande de Colombia, con una capacidad prevista de 2.400 megavatios, para atender el 17 % de la demanda energética nacional, y que se espera esté completamente operativo hacia finales de 2027, se evitará la emisión de millones de toneladas de CO₂ al año, al ofrecer energía firme renovable, permitiendo a su vez que el sistema eléctrico colombiano sea menos dependiente de los combustibles fósiles durante las sequías. Se puede afirmar sin lugar a dudas, que Hidroituango es actualmente uno de los más importantes pilares para la descarbonización en Colombia, en la medida en que desplazará gran parte de la generación térmica (carbón y gas) del país.
Con respecto a la generación de energía solar, en el año 2024, en La Dorada, Caldas, EPM puso en operación el parque solar fotovoltaico Tepuy, con una capacidad de generación de 83 MW equivalente al consumo de 400 mil hogares en Colombia. Simultáneamente se avanza con otros proyectos tendientes a desarrollar un portafolio solar de 400 MWp, lo que marcará su consolidación como gran generador fotovoltaico.
Bajo el modelo de contratos de venta de energía a largo plazo (PPA), EPM continúa contribuyendo a la transición energética del país. Un ejemplo reciente de este modelo lo constituye el proyecto solar del Fuerte Militar de Tolemaida, en donde EPM instaló y opera un sistema fotovoltaico solar de 6.11 MWp, sustituyendo el 34 % de la demanda de esta instalación militar.
Otro de los grandes pilares de la transición energética es la autogeneración de energía, entendida como la producción de electricidad por parte de un usuario, una empresa o una organización para su propio consumo. Para finales del año 2025, EPM superó las 900 instalaciones solares en hogares y empresas de 20 departamentos de Colombia, sumando más de 55 MWp vendidos bajo esta modalidad.
En su compromiso con el desarrollo de soluciones energéticas innovadoras y limpias, el Grupo EPM continúa consolidándose como un referente en la transición energética hacia fuentes más sostenibles, con destacables avances en su estrategia de hidrógeno verde, llevando a cabo proyectos piloto centrados en la producción de hidrógeno a partir de fuentes renovables, con aplicaciones en sectores estratégicos como el industrial, comercial, residencial y movilidad. En el 2024, EPM invirtió 1688 millones de pesos para el desarrollo e implementación de la hoja de ruta del hidrógeno. En este año inició su proyecto piloto de producción de hidrógeno verde con una capacidad de hasta 1800 kg/año y en el 2025 se aumentó la capacidad de producción hasta 3600 kg/año aproximadamente.
Como parte de esta iniciativa, EPM ha impulsado la instalación de laboratorios e infraestructura especializada para validar el uso del hidrógeno en equipos de consumo final y en redes internas, para poner en marcha su piloto de integración de hidrógeno a la red de distribución de gas natural en el barrio La Navarra en el municipio de Bello, Antioquia.
Con la producción de ese hidrógeno, en el año 2026 se iniciará el proceso de mezcla de hidrógeno con gas natural en las redes de distribución, llegando a más de 1600 clientes ubicados en el barrio La Navarra. La mezcla se realizará de forma gradual iniciando en un 5 % y se espera llegar hasta un 10 % de hidrógeno. Con la mezcla se pretende validar condiciones de seguridad, olor e impactos en general sobre las redes y los gasodomésticos de los usuarios.
A todos los aportes a la transición energética mencionados anteriormente, se suma la producción de biometano en la planta de tratamiento de aguas residuales San Fernando, ubicada en el municipio de Itagüí, Antioquia, y el manejo del biogás en el relleno sanitario La Pradera, ubicado en el municipio de Don Matías, Antioquia.
La planta de tratamiento de aguas residuales San Fernando cuenta con una tecnología de enriquecimiento del biogás producido en la digestión anaeróbica que permite convertirlo a biometano (un gas sustituto del gas natural fósil por renovable) a una tasa de producción de 600 a 700 m3/h de biometano, que son inyectados al sistema nacional de transporte de gas, producción de gas equivalente para atender la demanda de un municipio como Carepa en Antioquia que cuenta con 9000 usuarios-clientes.
Con el proyecto de aprovechamiento de biogás en el relleno sanitario La Pradera, se espera capturar y procesar 7000 m3/h , energético suficiente para atender aproximadamente 220,000 hogares que usan el gas natural para cocinar y como calefacción; cifra que representa para EPM el 15 % de su mercado residencial. Una vez entre en operación el proyecto se podrá reducir 520,000 toneladas de CO2eq equivalentes, logrando un aporte del 87 % a la meta de carbono neutralidad del Grupo EPM.
Adicionalmente, se desarrollan estudios de prefactibilidad y factibilidad de nuevos proyectos solares, para ser incorporados al portafolio de proyectos para su desarrollo futuro.
Finalmente, y bajo un concepto en el cual EPM ha alcanzado importantes logros, el rol de la economía circular en la transición energética es de gran importancia, considerando que será una obligación regulatoria para el año 2030 en muchos países. Incluye específicamente actividades tales como el reciclaje y el manejo de residuos de paneles solares, el manejo de baterías al final de su vida útil, el reúso de componentes eléctricos y el análisis del ciclo de vida completo de las tecnologías asociadas a la transición
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