Página 110 - Revista EPM Diciembre_low

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El Desarrollador:
es la persona que ha encontrado un
sitio y unas condiciones para un desarrollo empresarial
eólico y lo inscribe en un negocio denominado Vehículo
de Inversión. Para decirlo de manera sencilla, es quien ha
encontrado, en el caso de Los Cururos, que en la cuarta
región de Chile, en determinadas coordenadas, puede
desarrollarse un complejo de generación eólica viable. Ese
desarrollador convence a los dueños de los terrenos de
que allí hay una ventaja comparativa, instala la torre de
medición y sus comunicaciones, para lo cual abre algún
principio de carretera, espera las mediciones por al menos
dos años, las procesa y si encuentra buenas velocidades
y frecuencias comienza un proceso por el cual adquiere
el derecho de explotar el recurso mediante contratos de
alquiler o compra de terrenos, al tiempo que consigue
las licencias ambientales y los permisos para colocar allí
un emprendimiento y hace una ingeniería básica para un
parque eólico.
Cuando está seguro de que su emprendimiento es viable
financieramente, el desarrollador empieza a buscar las
firmas que le den apoyo y construyan el proyecto. Se está
hablando de unos cinco años de trabajo, sin ningún tipo
de ingreso, durante el cual debe sostener por su cuenta,
mantener y reparar los equipos de medición, procesar la
información, abrir los primeros caminos, hacer contratos y
convencer a los dueños de que alguien llegará.
Los desarrolladores con experiencia internacional miran
el proyecto de manera integral y normalmente buscan
una conexión eléctrica viable, unas carreteras cercanas y
un viento con unas determinadas características. Muchos
aventureros se pierden en el camino y desperdician la
inversión, especialmente aquellos que no tuvieron en
cuenta las conexiones al sistema. En Chile estos estudios y
conexiones son claves y costosos.
El Epecista:
el desarrollador busca quién haga la
ingeniería de detalle, suministre los equipos y construya el
proyecto, es decir busca al epecista, la empresa dedicada
a la ingeniería, el suministro de equipos y la construcción.
Por eso se llama epecista, derivado de las primeras
letras en inglés de las palabras: ingeniería, suministro y
construcción.
Algunas veces los desarrolladores se arriesgan y contratan
todo de manera independiente, de acuerdo con su
capacidad de integración de los procesos. Está bien si
encuentran a una firma que lo haga todo. Hay unas cuatro
o cinco en el mundo: españolas, danesas y alemanas,
países donde se ha desarrollado con éxito este tipo de
tecnología limpia.
Las empresas epecistas deben tener la ingeniería para dar
soporte y asegurar el proceso constructivo, el montaje y
la conexión de los equipos; compran o producen equipos
en cantidades suficientes para tener una economía de
escala y tienen la infraestructura para transportar equipo
sobredimensionado a sitios difíciles; además, cuentan con
las capacidades gerenciales para llevar todo el complicado
y detallado proceso de construcción.
En términos de costos, el epecista recibe algo así como
el noventa por ciento de todos los costos del proyecto,
pero carga a su nombre la responsabilidad, la ingeniería,
el suministro y el transporte de los equipos, así como la
remodelación de carreteras si se requiere. En el caso de Los
Cururos este contrato fue “llave en mano”, lo cual quiere
decir que el epecista se encargó de todo, incluso de lo que
no estuviera previsto. Y, además, EPM comprometió al
desarrollador para quemantuviera toda la documentación
y los trámites al día hasta el momento de la entrega del
parque al inversionista.
Es práctica común en el mundo que los epecistas
continúen con el proceso de operación y mantenimiento
de los parques que construyen. Con unas exigencias de
suministro de materiales y disponibilidad, los contratos
operan por varios años y forman parte integral de las
ofertas disponibles en el mercado. EPM Chile contrató la
operación con lamisma firma.